Un mercado caliente: la industria del ‘sextech’ en Colombia

73

Semana

La industria del sexo, que por años fue todo un tabú, venía presentando un crecimiento exponencial en las últimas décadas, y logró el año pasado un récord, en medio de las cuarentenas y restricciones impuestas a raíz del coronavirus.

Mientras varios comercios en el mundo veían caer sus ventas a causa de la pandemia, las sex shops experimentaban un aumento en sus facturaciones. Los juguetes y dispositivos sexuales se habían convertido en la alternativa perfecta para que millones de personas siguieran disfrutando de sus relaciones y su sexualidad en medio de las cuarentenas.

El mercado del ‘sextech’ o sexnología en español, término que se refiere a la unión entre sexo y tecnología, ha sido protagonista en tiempos de distanciamiento social, llegando incluso a ser tema de conversación en el South by Southwest, uno de los más famosos eventos de industria creativa.

Tal ha sido el impulso de este negocio que la reina Isabel reconoció a la compañía de juguetes sexuales más grande del Reino Unido, Lovehoney, con el Queen’s Award For Enterprise. La compañía se hizo merecedora del galardón por sus millonarias ventas en el extranjero.

“En definitiva, la pandemia puso el tema de la masturbación, especialmente la femenina, y los juguetes sexuales sobre la mesa. Muchas parejas jóvenes al no poder estar juntos durante tanto tiempo recurrieron a dispositivos con control a distancia para tener momentos de placer e intimidad. Personas solteras, a raíz de las restricciones sociales, decidieron iniciarse en el mundo del auto-toque a través de juguetes sexuales. Y parejas que convivían también se lanzaron a experimentar sensaciones nuevas a través de estos dispositivos”, asegura Stephany Raymond, cofundadora de La Maleta Rosada, una sex shop online colombiana.

El estudio de Juniper Research, una consultora especializada en mercado de tecnología digital, reveló que durante el año pasado se utilizaron alrededor de 35,6 millones de juguetes o dispositivos digitales sexuales en todo el mundo.

De acuerdo con los datos, a Asia le corresponde un tercio de estos artículos, siendo la región que lidera esta industria. Mientras tanto, el resto del mundo le sigue los pasos y se estima que en América Latina se usarán cerca de 6 millones de dispositivos sexuales con conexión a internet para el año 2025.

En Colombia

Para Stephany Raymond, cofundadora de La Maleta Rosada, la industria del sexo es un mercado en continuo crecimiento, a pesar de los tabús que aún persisten.

Sobre todo, afirma, “la pandemia fue un factor acelerador de las ventas en línea de juguetes sexuales en nuestro país. Proliferaron la creación de nuevas tiendas en línea y marcas de juguetes o productos sexuales, dinamizando el mercado y la competencia”.

El año 2020 fue positivo para la empresa puesto que, luego de un crecimiento orgánico durante 2019, logró triplicar sus ventas en medio de la pandemia. Sus cuentas indican que tuvieron cerca de 4.200 pedidos, equivalentes a más de 6.000 productos, de los cuales alrededor del 70 % correspondieron a dispositivos de la categoría sextech.

“El succionador de clítoris fue el juguete más vendido durante la pandemia (en todas sus versiones), seguido por juguetes controlados a distancia y los conejos de doble estimulación”, indica Raymond.

Por su parte, la tienda colombiana seXcretos también presentó buenos resultados durante el año pasado, pues sus facturaciones por ventas se duplicaron y aumentó significativamente el tráfico en su sitio web.

“Definitivamente, la tecnología está en cualquier área de nuestra vida laboral, personal, emocional, física y ahora sexual. seXcretos está importando juguetes sumamente novedosos; como ya sabemos, casi todo lo controlamos desde el celular, ahora vamos a controlar hasta los orgasmos”, afirma Diana Clavijo, representante legal de la tienda.

De acuerdo con Raymond, “sería un desacierto decir que el sextech no va a influir en nuestras relaciones sexuales del futuro como especie, pero no creemos que llegue a reemplazar completamente una relación sexual natural entre dos personas”.

De acuerdo con Raymond, “sería un desacierto decir que el sextech no va a influir en nuestras relaciones sexuales del futuro como especie, pero no creemos que llegue a reemplazar completamente una relación sexual natural entre dos personas”.

Lo cierto es que este matrimonio entre sexo y tecnología ha puesto a arder a este mercado que seguirá creciendo en los próximos años.