Un registro telefónico con todos sus datos, ¡de terror!

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Excélsior José Yuste

El Legislativo anda desatado. Iniciativas que buscan obligar a Banxico a la compra de dólares “sospechosos” en efectivo. Otras que regresan el control de precios a afores, con topes a comisiones. Y la última iniciativa del Legislativo que está a punto de aprobarse: un padrón de usuarios de teléfono celulares.

¿Es en serio? Un padrón donde el gobierno conozca su teléfono, su línea telefónica, su SIM, sepa su dirección, nacionalidad y hasta sus datos biométricos. Está de ¡terror! El Estado mexicano, con excepción del SAT y el INE, es pésimo para resguardar datos privados.

En el mejor de los casos, la base de datos terminará siendo vendida como directorio de datos comercial, ya sabe, como cuando llaman por teléfono para venderle desde un seguro hasta una tarjeta de crédito. En el peor de los casos, esa base de datos será un mecanismo idóneo para las extorsiones delincuenciales en un país con plena inseguridad.

En esta ocasión, la iniciativa no salió de Morena. Vino del PAN, partido que también tiene lo suyo.

Fue un diputado panista, Víctor Manuel Pérez Díaz, quien la propuso para “colaborar con las autoridades competentes en materia de seguridad y justicia”. ¿Así o menos creíble?

En su momento, cuando era secretario de Seguridad, Alfonso Durazo le había pedido a Mario Delgado, el excoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, lanzar la iniciativa. Ahí tiene su origen.

La última vez que tuvimos un padrón telefónico fue un desastre. Se trató del Renaut, el Registro Nacional de Telefonía Móvil, que fue creado bajo el mismo argumento que el actual: para acabar con la criminalidad. ¿Sabe qué sucedió con ese padrón del sexenio calderonista? Los criminales le dieron la vuelta poniendo otro CURP, y sirvió para extorsiones de secuestros express y venta de toda clase de artículos a su teléfono celular.

Supuestamente, este padrón será administrado por el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que ni siquiera tiene presupuesto para administrarlo. El uso terminará siendo para los delincuentes o vendedores o un uso electoral. Nada benéfico para el ciudadano. Es de terror. Ya fue aprobado por los diputados. Esperemos los senadores lo frenen, si no, agárrese.