Investigadores del MIT, de la Universidad de Ferrara y de la Universidad del Sur de California han desarrollado en conjunto un sistema que captura la información de ubicación de las cosas, permitiendo que los dispositivos perciban y comuniquen su ubicación entre sí.

Este concepto emergente, derivado del Internet de las cosas (IoT), podría ser útil para el monitoreo de la cadena de suministro, la navegación autónoma y las ciudades inteligentes.

La “localización de las cosas” pretende crear un mapa viviente del mundo en tiempo real. Este nuevo sistema puede recopilar la ubicación de los dispositivos conectados, incluso en áreas ruidosas o sin señal GPS.

En entornos difíciles, el sistema desarrollado funciona mejor que otros métodos más tradicionales, ya que estos sólo extraen una característica de la señal para estimar un valor, como la distancia o el ángulo.

Sin embargo, para este nuevo sistema de localización, los investigadores decidieron usar información flexible y aprovechar otras características de la señal e información contextual, a fin de crear una estimación probable de todas las distancias.

El sistema toma muchas medidas de muestra de la señal como la potencia, el ángulo y el tiempo de vuelo. Los datos contextuales provienen de fuentes externas como mapas digitales y modelos que capturan el anclaje.

Aunque el sistema tuvo problemas por extraer demasiados datos de la señal, los investigadores lograron reducirlos en un espacio reducido y fácilmente computable.

Los investigadores ahora están trabajando en una forma de usar menos poder de cálculo para trabajar con nodos de recursos limitados o para calcular la información necesaria.

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