Reuters. Jack Stubbs

Cuando la periodista “freelance” Laura Walters presentó un artículo de 1.000 palabras sobre la influencia política china en Nueva Zelanda a sus nuevos editores en el medio de comunicación sin fines de lucro Peace Data, la respuesta fue tajante.

“Me gustaría expresar nuestra profunda gratitud por su trabajo”, escribió la directora de comunicaciones de Peace Data, Alice Schultz, en un correo electrónico del 15 de junio visto por Reuters. “Es difícil de creer cómo países totalitarios como China (o Rusia) están encontrando sus maneras de entrometerse incluso en las democracias más fuertes del mundo.”

Pero ese correo electrónico, de una persona que afirma ser Schultz, parece ahora haber sido una pequeña parte de un intento de injerencia.

Tras recibir una pista del FBI, Facebook y Twitter dijeron el martes que habían identificado a la empresa Peace Data como el centro de una campaña de influencia política por parte de Rusia dirigida a los votantes de izquierda en Estados Unidos, Reino Unido y otros países.

Este sitio web logró engañar y contratar a periodistas independientes para que escribieran artículos sobre temas como las elecciones presidenciales en Estados Unidos, la pandemia del coronavirus y los presuntos crímenes de guerra en Occidente, según Facebook.

Mensajes por correo electrónico revisados por Reuters y las entrevistas con seis periodistas contratados por el sitio web muestran cómo éstos profesionales fueron abordados a través de las redes sociales, se les pagó hasta 250 dólares por artículo y algunas veces se les animó a insertar ángulos políticos en su trabajo.

Una persona que se identificó a sí misma como Bernadett Plaschil, editora asociada de Peace Data, dijo a Reuters por correo electrónico: “Estamos realmente confundidos por estas acusaciones y las negamos todas”. Esta persona se negó a hablar por teléfono o por videollamada.

La noticia sobre Peace Data obedece a las advertencias de que Rusia está tratando de influir en el resultado de las elecciones de noviembre, después que las autoridades de inteligencia de EEUU hayan dicho que hubo un esfuerzo concertado para impulsar la campaña del presidente Donald Trump en 2016. Rusia ha negado en repetidas ocasiones esas acusaciones y el Kremlin no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios el miércoles sobre Peace Data.

“De hecho hice una referencia a la injerencia rusa de 2016 en el artículo que escribí”, dijo a Reuters la británica Walters, a quien se le pagó 250 dólares por escribir la historia para Peace Data en junio. “Ahora aprecio la ironía”.

TÁCTICAS DE LA VIEJA ESCUELA

El “personal” de Peace Data se puso en contacto con Walters y otros autores de manera online, generalmente a través mensajes privados en Twitter o mediante LinkedIn. Les ofrecieron entre 100 y 250 dólares por artículo y pagaron puntualmente por medio de transferencias de dinero por Internet, dijeron los periodistas.

Todos los redactores contactados por Reuters, algunos de los cuales solicitaron el anonimato por temor a repercusiones profesionales, dijeron que no tenían conocimiento del respaldo ruso del sitio web antes del martes.

Algunos de los periodistas dijeron que pensaron que el encargo era una forma fácil de ganar dinero durante el brote de coronavirus. Otros eran aspirantes a reporteros que buscaban una oportunidad. “Mi primer artículo publicado en una fuente de noticias independiente”, dijo uno de los escritores al publicar su trabajo en las redes sociales el pasado mayo.

Aunque algunos de los autores dijeron que no había una dirección política abierta del personal de Peace Data, otros afirmaron que la línea editorial del sitio web los incomodaba.

“Hubo un ángulo político exagerado añadido a mis historias”, dijo un periodista que escribió para Peace Data sobre Turquía y sobre el caso del fundador de WikiLeaks, Julian Assange.

“Rápidamente dejó de ser un articulo de actualidad ya que seguían pidiendo un enfoque sobre temas políticos con un sesgo concreto,” añadió esta persona.

El uso de organizaciones falsas por parte de Rusia para utilizar a agentes y activistas involuntarios como parte de sus esfuerzos de propaganda se remonta a la Unión Soviética, según explica Thomas Rid, profesor de la Universidad John Hopkins y autor de “Active Measures”, un libro sobre la guerra política.

Como parte de la intensificación de los esfuerzos por ganar influencia en internet desde 2016, “parece que están volviendo a algunas tácticas de la vieja escuela para tratar de mantenerse ocultos”, dijo.

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