La intervención del gobierno para regular las tarifas de los viajes que se realizan a través de las plataformas de transporte no logrará precios más accesibles para los pasajeros, por el contrario, generará servicios caros, deficientes e inseguros. Sería un retroceso y eliminaría una opción importante para la movilidad en las ciudades.

En los últimos días, algunos pasajeros de la Ciudad de México y Puebla han manifestado su inconformidad en las redes sociales ante el alza de los precios en las aplicaciones de transporte compartido, lo que ha motivado a los gobiernos locales a examinar una posible regulación para la llamada “tarifa dinámica” que usan las plataformas.

Gracias a la tarifa dinámica es posible que las personas puedan conectarse rápidamente con un conductor para trasladarse a su destino. Su función es equilibrar el mercado al incrementar los costos en función de los horarios y zonas de alta demanda.

Al haber más personas que soliciten un viaje (aumento en la demanda), la tarifa sube con el fin de incentivar la oferta, es decir, permitir que esté disponible un mayor número de conductores en circulación o en el mercado para atender y satisfacer la creciente demanda por parte de los pasajeros.

El incremento de los precios no es una decisión arbitraria; se ajustan para, por un lado, posibilitar que los pasajeros encuentren un vehículo disponible y, por otro, propiciar que los conductores de las plataformas obtengan ganancias adecuadas, tomando en cuenta el tiempo y costo extra que implica realizar un viaje en horas pico respecto de un horario de baja afluencia de tráfico.

Tarifa dinámica: se trata de un ajuste temporal

Hay varios factores que explican por qué se han elevado, temporalmente, las tarifas en la época decembrina. Ante las medidas de confinamiento social para contener los contagios de la Covid-19, la movilidad disminuyó considerablemente hasta 83 por ciento en la Ciudad de México, de acuerdo con estimaciones de Statista.

La reducción de los desplazamientos en el espacio público se reflejó en todas las modalidades de transporte, incluidas las aplicaciones tecnológicas como Uber, DiDi y Beat. Dada la baja en la demanda, parte de los conductores ―oferentes del mercado― migraron a otras actividades para generar ingresos o acortaron el tiempo que le dedicaban a las plataformas.

Ahora la movilidad se está restableciendo y aumentando en la Ciudad de México y en otras grandes metrópolis del mundo, debido al relajamiento de las restricciones por parte de los gobiernos. Más personas están saliendo de casa en diferentes horarios del día, motivados además por el ánimo de festejo en esta época.

Los viajes a bordo de vehículos automotores crecieron entre 110 a 130 por ciento en las calles de la ciudad durante las semanas recientes, según cifras del gobierno capitalino. El tráfico no sólo se recuperó a un nivel prepandémico, sino que ha superado la congestión reportada previo al coronavirus. 

Sin embargo, la restauración de la oferta en las plataformas digitales, al igual que en otras modalidades de transporte, no se ha restaurado al mismo ritmo. 

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Precisamente, la tarifa dinámica contribuirá a equilibrar ese desajuste, incentivando a los conductores para salir a circulación o impulsar a que más personas se unan a las aplicaciones.

Algunas empresas ya lanzaron programas orientados a promover la disponibilidad de conductores. En octubre de 2021, por ejemplo, DiDi anunció un programa de inversión de mil millones de pesos para brindar recompensas a los conductores que ya están inscritos y a los nuevos que se sumen.

Desde entonces, la plataforma ya preveía un incremento en la movilidad en el contexto de la recuperación económica, el avance en la jornada de vacunación y la época decembrina, y actuó en consecuencia.

El alza en los viajes se ha observado de manera similar en los sistemas del transporte público como el Metro y el Metrobús, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Y en las redes sociales, los usuarios también han reportado una alta afluencia y demoras en la llegada de trenes en diversas líneas del Metro.

Al igual que las tarifas de los taxis, que avanzan por distancia y tiempo, los precios finales de las plataformas se ven afectados por la cantidad de tráfico en la ciudad, lo cual provoca un alza de las tarifas finales como se ha registrado en los últimos días.

No podrían sostenerse los mismos costos que en una temporada de afluencia regular por lógica de tiempo y recursos. Una mayor congestión del tráfico implica que los conductores gastarán más combustible para llevar a un pasajero a su destino, pues pasarán más tiempo varados en los embotellamientos e invertirán más minutos o incluso horas en un solo viaje.

Al final del día, el conductor habrá atendido una menor cantidad de pasajeros conforme más tiempo requiera para circular del punto A al punto B. El incentivo que tendrá para invertir tiempo y combustible es más bajo ante la mayor cantidad de tráfico si no obtiene el ingreso esperado o estimado dado el tamaño de la inversión.  

El servicio tradicional de taxi cuenta con un mecanismo parecido a la tarifa dinámica. En la Ciudad de México el precio del Taxi Libre tiene un costo adicional de 20 por ciento durante las noches (de 23:00 a 06:00 horas), precisamente con la intención de incentivar a más conductores a circular en el horario nocturno, a pesar de que un menor tráfico hace más rápido y menos costoso el traslado. Las aplicaciones de transporte no cobran tarifas nocturnas como los taxis.

También otro tipo de servicios ajustan sus precios en función de la demanda, por lo que suele ser más costoso viajar y hospedarse en una zona turística en época vacacional, mientras que es mucho más barato si se hace en una temporada baja.

Contrario a lo que se ha especulado, las plataformas de transporte no son las que se benefician directamente del incremento en las tarifas debido a los factores señalados, pues entre 75 y 90 por ciento de las ganancias por la tarifa final cobrada a los pasajeros va a las manos de los conductores, ya que DiDi cobra una comisión menor al 15 por ciento y Uber de 25 por ciento.

El Gerente de Relaciones Públicas de DiDi México, Jordi Cueto, afirmó al diario El Economista que los ingresos que recibe la plataforma por la tarifa dinámica se destinan a bonos, recompensas y promociones para atraer a más conductores.

Mayor beneficio para pasajeros

A pesar del aumento temporal de los precios en las aplicaciones, sigue siendo más eficiente y conveniente dejar que los mecanismos del mercado sean los que establezcan las tarifas, generando un mayor excedente del consumidor o, en otras palabras, los beneficios percibidos por encima del precio pagado por el servicio.

Con las plataformas de transporte compartido, ese valor está dado por índices más altos de calidad, accesibilidad y seguridad respecto al taxi tradicional y de algunas modalidades de transporte público en el caso de México, donde se presentan problemas de modernización de infraestructura, trenes, equipos tecnológicos y déficit de inversión o presupuesto.

La irrupción de las aplicaciones tecnológicas optimizó los tiempos de espera y los puntos de arribo para el servicio. Ya no es necesario que las personas se desplacen a una parada, la calle o un sitio específico para abordar un vehículo, pues éste llegará a la ubicación que indica la solicitud. Esto no sólo representa una ventaja de comodidad, sino incluso un factor de seguridad especialmente en ciertos horarios, zonas y para sectores específicos como las mujeres.

Además, las plataformas proporcionan otros beneficios como la posibilidad de elegir servicios diferenciados según los requerimientos de los pasajeros.    

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De antemano, los pasajeros conocerán los datos de identificación del conductor para verificar que quien los recoja sea la misma persona asignada por la plataforma; podrán conocer el precio desde antes de abordar el vehículo, pues incluso las aplicaciones indican cuando las tarifas se elevan en función de la demanda, por lo que el usuario recibe información y tiene la libertad de decidir si solicita o no el viaje.

También se percibe una mayor sensación de seguridad sanitaria al viajar por medio de las plataformas. El aumento de vehículos en circulación por las calles se debe, en parte, a que las personas buscan evitar aglomeraciones, como suele suceder en las horas punta en el transporte público.

La mayoría de las plataformas también han adecuado su tecnología para conectarse con las autoridades en caso de situaciones de riesgo, con el fin de resguardar la seguridad de las personas. Algunas han adoptado sistemas de videovigilancia y mecanismos para enlazarse con las agencias de gobierno cuando sea necesario.

A largo plazo, el excedente del consumidor es mayor con las aplicaciones de transporte, considerando tanto las tarifas finales como las garantías adicionales de calidad y seguridad. Las plataformas pueden ajustarse más fácilmente a un crecimiento de la demanda de viajes como se observa ahora, porque presentan menores barreras de entrada para los nuevos conductores, a diferencia del taxi tradicional, y les brinda la flexibilidad suficiente. 

Experimento: usamos las plataformas y nos subimos a un taxi: este fue el resultado

Al hacer un experimento en la Ciudad de México, el servicio de DiDi demoró 15 minutos en llegar al punto de partida afuera del Metro Instituto del Petróleo en una hora pico (19:30 horas) un viernes en este mes de diciembre. El servicio de taxi de sitio, ubicado en el mismo lugar, no tuvo autos disponibles durante ese mismo tiempo de espera, tampoco se logró abordar algún otro taxi que se encontrara en tránsito por la calle.

Durante otros viajes de prueba realizados en el Área Metropolitana, las tarifas de DiDi resultaron más económicas en distancias medias y cortas aún en horarios pico, respecto al taxi tradicional. 

El servicio de Uber costó 44.36 pesos para una distancia de 5.4 kilómetros a las 15:00 horas del miércoles 22 de diciembre, mientras que el taxi cobró 65 pesos por esa distancia en el mismo horario y día. Otro viaje con DiDi a las 16:00 horas para recorrer una distancia de 19 kilómetros tuvo una tarifa de 183.93 pesos con la tarifa dinámica que previamente se notificaba en la aplicación; en tanto, el taxi convencional marcó un precio de 250 pesos en el mismo horario y ruta. Los tiempos de llegada a los destinos fueron muy similares, con unos cuantos minutos de diferencia.

Tanto los conductores de las aplicaciones como los del servicio de taxi consultados durante los viajes, consideran que el nivel de la congestión del tráfico en la metrópoli es mucho mayor que hace un año y en comparación con la situación antes de la pandemia, pues en diciembre de 2020 observaron una caída de la demanda debido a las medidas de confinamiento.

Para José, conductor de DIDi, la tarifa dinámica “apenas hace atractivo atender los viajes”, especialmente si las distancias son largas; afirma que le toma más tiempo y los embotellamientos de esta época le generan estrés. 

El chófer de Uber, René, dice que en general él prefiere aceptar viajes cortos porque le permiten atender un mayor número de personas incluso en los horarios de alta demanda. “Si los precios no fueran los que son ahora, simplemente no podríamos brindar el servicio. El pasajero no lo entiende, pero (el precio) es lo justo para cubrir los gastos de la gasolina que ya es muy cara y nuestro tiempo”, comenta René.

¿Regular tarifas de plataformas?: sería contraproducente

DiDi y Uber ya han explicado que la aplicación de las tarifas dinámicas se trata de un asunto temporal, derivado de las condiciones de movilidad, tráfico, demanda y oferta disponibles. 

En el resto del año, los ajustes del mercado garantizarán que los precios sigan siendo más competitivos para los pasajeros. Pero eso no sucederá si se pretende adoptar una regulación que ponga una camisa de fuerza a los servicios de las plataformas, sujetándolas a tarifas como las del taxi.

En el servicio de taxi tradicional, la regulación estricta de tarifas ya ha ocasionado efectos contraproducentes, pues los conductores se ven presionados para reducir gastos y conseguir ganancias razonables, lo cual se refleja en un deterioro de los vehículos y el servicio para los usuarios y, a la larga, costos más altos no sólo económicos sino también de calidad de vida, accesibilidad y seguridad.

Para este contenido colaboraron Violeta Contreras y Efrén Páez, analistas de DPL News.