El Heraldo de México – Eduardo Ruíz Vega

El uso de frecuencias del espacio aéreo para la transmisión de contenidos radiofónicos siempre ha estado sujeto a la emisión de un acto habilitante previo por parte del Estado, como una concesión administrativa o, en su momento, un permiso para estaciones de naturaleza no comercial.

El aparente debate que han querido generar durante décadas quienes sostienen que el espectro radioeléctrico, que es el espacio aéreo que se utiliza para la transmisión de señales de telecomunicaciones, incluidas las de audio o de audio y video, debe poder ser utilizado libremente por todos al ser un bien de la Nación, nunca ha encontrado solidez alguna en nuestro régimen constitucional y legal, ya que a pesar de lo que sostienen sus defensores, la explotación y aprovechamiento de bienes del dominio público siempre ha estado sujeto, según nuestra Constitución federal, al concesionamiento previo de estas actividades o, como sucedió durante la vigencia de la Ley Federal de Radio y Televisión, hoy abrogada, a la obtención de un permiso cuando su uso no entrañara actividades comerciales.

En México, como sucede en otros países, por ingnorancia o con mailicia, desde hace mucho tiempo se establecen estaciones de radio no autorizadas so pretexto del ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión. Estas estaciones, comúnmente denominadas como piratas, por no cumplir con la normatividad aplicable, incurren en la violación de normas diversas y sus transmisiones deben ser cesadas por la autoridad, además de generar sanciones graves a las personas responsables.

La legislación secundaria emanada de la reforma a la Constitución federal en materia de telecomunicaciones y radiodifusión de 2013 trató de atender este fenómeno mediante la creación de figuras de concesión administrativa en materia de radiodifusión, con fines no comerciales. Así, se pensó en canales legítimos y legales para el establecimiento de estaciones de radiodifusión que obedecen a necesidades diversas, mediante el destino ordenado de frecuencias del espectro para tal propósito.

No obstante, como fue señalado recientemente por el comisionado presidente del órgano regulador de las telecomunicaciones y la radiodifusión, Gabriel Contreras, durante su participación en un foro organizado por la Cámara de Diputados, el problema de la informalidad o piratería, en el ámbito de la radio, subsiste en nuestro país y ha obligado a esta autoridad al aseguramiento de decenas de difusoras irregulares, cuya operación, además de ilegal, puede resultar peligrosa, ya que interfiere con otros sistemas de telecomunicaciones como los de navegación aeronaútica.

El espectro radioeléctrico es un bien finito, por ello, su uso debe ser cuidadosamente planificado y supervisado por la autoridad. Ante esta realidad, es indispensable terminar con los falsos debates y utilizar el avance tecnológico en otras áreas, como el internet, para satisfacer las necesidades de comunicación de los diversos grupos sociales dentro del marco de la ley.

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