Vital la regulación del “smartphone” en el empleo

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El Vocero – Christian G. Ramos Segarra

A pesar de que los teléfonos inteligentes se han convertido en una herramienta importante de trabajo, estos dispositivos podrían representar un arma de doble filo para los patronos al momento de mantener altos estándares de seguridad digital y proteger la confidencialidad en los asuntos de la empresa.

En entrevista con EL VOCERO, la abogada Nani Marchand, experta en temas laborales, sostuvo que permitir el uso del teléfono celular en horas laborables sin regulación alguna, podría poner en jaque información confidencial y representar serios riesgos legales para la compañía.

“El patrono tiene derecho de proteger su información propietaria, confidencial y de negocio, así como la información de sus clientes y empleados”, sentenció.

Marchand —quien es socia capital del bufete legal Ferraiouli— explicó que el uso inadecuado de los también llamados “smartphones” puede dejar vulnerable la información corporativa ante el riesgo de que alguien pueda grabar —en vídeo o audio—, fotografiar o compartir datos confidenciales a los que tiene acceso.

“El tema es bien interesante porque cuestiona dónde empieza el derecho del empleado a tomar fotos o grabar sin incurrir en una conducta delictiva y sin afectar la información propietaria. Es algo tan sencillo como utilizar el logo y la marca de la empresa en alguna foto o publicación en las redes…”, detalló.

Según el National Labor Relations Act, —marco regulatorio que rige a Puerto Rico— los patronos pueden implementar prohibiciones al uso de los teléfonos inteligentes siempre y cuando exista un justo balance entre las necesidades operacionales de la empresa y los derechos del empleado de expresarse de manera colectiva.

“El marco regulatorio procura que puedan divulgar una queja en torno a la empresa, pero no que puedan convertirse en una posible amenaza o que tengan derecho a compartir información que afecta a la empresa y sus clientes. Los patronos no pueden prohibir el uso total del teléfono porque puede resultar ilegal, pero los empleados tienen que saber cómo usarlo. La clave es que tanto la empresa como el empleado aprendan a adecuar el uso”, sentenció.

Ante la situación, la abogada recomienda que la empresa limite el uso del celular sin afectar o atentar contra la seguridad del empleado. Recalcó, además, la necesidad de crear una política escrita —clara y sencilla— sobre el uso de artefactos tecnológicos e inteligentes que puedan representar un riesgo con información.

Agregó que si un empleado pone en riesgo la seguridad de la información de la empresa, este se arriesga a perder su empleo o a que se le reclame por daños y perjuicios.

“La política que se establezca tiene que tener conceptos generales de etiqueta del uso del celular y que cuente con un lenguaje claro y entendible. Esta debe ser debidamente difundida y todo empleado debe firmar un acuse de recibo… Es perfectamente legal y bien visto que el patrono limite el uso del celular. Debe tener un objetivo o propósito de negocio porque no se prohíbe por prohibir”, agregó.

Marchand discutirá este tema a profundidad en la próxima conferencia anual de la Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos que tomará lugar en el Wyndham Río Mar, en Río Grande, del 31 de julio al 2 de agosto.

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