Wi-Fi 6 y el acceso a la banda ancha

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    “Entender el impacto que las nuevas tecnologías de radio tienen en el espectro radioeléctrico ayuda a corregir algunas consideraciones erróneas. El espectro es concreto y finito, se dice. No tanto, puede responderse. Una segunda enmienda: las ondas de radio no pasan a través de un medio etéreo denominado espectro, ellas son el medio. 

    “En tercer lugar: lo que los gobiernos autorizan no es la explotación de un pedazo de pay finito y estable, lo que permiten es el derecho de desplegar transmisores y receptores que operan enlazados de una manera particular para generar la comunicación. 

    “Más aún, la interferencia no es una propiedad inherente al espectro. Aquella es una peculiaridad de los dispositivos. En consecuencia, la explotación finita del espectro no depende de cuántas frecuencias pueden utilizarse, sino de las tecnologías que pueden aprovecharse para utilizarlo.”[1]

    La referencia anterior la señalé en mi artículo “Mitos y cuentos del espectro”, publicado en la revista Etcetera en noviembre del 2011.[2] En esa ocasión también señalé que el mito de la escasez del espectro radioeléctrico tenía razón de ser en el mundo analógico, pero no lo es tanto en el mundo digital.

    A medida que “se digitaliza la transmisión del espectro y se generan algoritmos más poderosos para el uso compartido del espectro, la “tragedia de los comunes”[3] empieza a perder validez en esta materia. 

    A manera de ejemplo, si la “tragedia de los comunes” fuera aún válida, ¿por qué un servicio tan exitoso como Wi-Fi mantiene su utilidad a pesar de operar a través de una banda de uso libre?

    El espectro radioeléctrico es limitado sólo relativo al desarrollo tecnológico de los dispositivos que lo generan y utilizan. No es un recurso natural propiedad de ningún Estado, es un fenómeno de naturaleza física para el cual se hace necesaria su administración mientras exista la posibilidad de que los dispositivos que lo generan y utilizan se interfieran entre sí.

    Las legislaciones nacionales, las cuales deberían incluir las mejores prácticas reconocidas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), deben incluir necesariamente bandas de uso libre, para las cuales no es necesario contar con una concesión o autorización especial para su uso y explotación. 

    Debería ser suficiente el establecimiento de ciertos parámetros técnicos, como la potencia máxima de transmisión, para permitir su utilización por parte de usuarios y prestadores de servicios de telecomunicaciones.

    De acuerdo con un artículo de Violeta Contreras García, publicado en este mismo espacio,[4] los beneficios económicos de liberar la banda de 6 GHz para el uso libre de Wi-Fi 6 se reflejaría en un aumento de cobertura y accesibilidad; incremento de la velocidad en las redes Wi-Fi; expansión del Internet de las cosas; reducción de costos para las empresas de tecnología inalámbrica y empleo de soluciones de Realidad Virtual y Realidad Aumentada.

    De acuerdo con Violeta Contreras, en el caso específico de Brasil, si el país asignara 1,200 MHz en la banda de 6 GHz para el uso de Wi-Fi 6, su PIB podría recibir una contribución de alrededor de 112 mil millones de dólares durante los próximos diez años.

    Mucho se ha discutido sobre las tecnologías 5G y la necesidad de contar con redes de fibra óptica de alta capacidad con la capilaridad suficiente para soportarlas. De igual forma, los servicios de fibra al hogar están cobrando gran relevancia en un mundo asediado por una pandemia de salud pública que nos ha obligado a implementar el teletrabajo.

    Sin embargo, poco sabemos sobre lo que podríamos llamar la “última-última milla”, aquella que dentro de nuestras casas y oficinas nos permite conectar nuestras computadoras y equipos de entretenimiento y aprovechar al máximo las velocidades de transmisión de las redes que nos dan acceso a Internet y que nos proveen servicios de gran ancho de banda.

    El cableado de datos dentro de los hogares es prácticamente inexistente. Incluso en edificios de oficinas, con sistemas de cableado estructurado, es cada vez menos frecuente su utilización. La tecnología Wi-Fi es por excelencia la tecnología preferida para la “última-última milla”, dado que permite gran flexibilidad de configuración y movilidad interior.

    Por ello, es importante poner atención a los avances en las tecnologías Wi-Fi, específicamente diseñadas para operar de manera compartida en bandas de uso libre. Se estima que el WiFi-6, la próxima generación de esta tecnología, estará disponible en prácticamente todos los dispositivos digitales para 2023.

    A pesar de ello, pocos países han autorizado el uso del espectro de 6 GHz como espectro de uso libre disponible para la utilización de dispositivos Wi-Fi 6. En el caso de México, el organismo regulador no cuenta con ningún estudio sobre ello y no se tiene siquiera planeada una consulta pública sobre el uso de la porción del espectro radioeléctrico comprendido entre los 5,925 GHz y los 7,125 GHz, porción que será utilizada para Wi-Fi 6.

    Las redes de acceso de gran ancho de banda como 5G, simplemente no podrán ser aprovechadas al máximo en hogares para el teletrabajo y el entretenimiento si no contamos con tecnologías inalámbricas de uso libre de gran velocidad. Pero no sólo en los hogares, también en los puntos de acceso público, que están cobrando gran relevancia para conectar a los desconectados.

    Es decir, 5G no podrá desarrollar todo su potencial sin su complemento natural, el Wi-Fi 6.


    [1] Werbach, K. (2004). “The end of spectrum scarcity (spectrum allocation and utilization)”. En IEEExplore, vol. 41, No. 3, marzo, 48-52 pp.

    [2] Peralta J.L. “Mitos y cuentos del espectro”. Disponible en: https://www.etcetera.com.mx/revista/mitos-y-cuentos-del-espectro/

    [3] “Tragedia de los comunes”  es un dilema descrito por Garrett Hardin en 1968 y publicado en la revista Science. Según el dilema, si un bien del dominio público como el espectro se pusiera a disposición de toda la sociedad, rápidamente se saturaría y los usuarios se interferirían entre sí, por lo que nadie lo podría utilizar.

    [4]  Violeta Contreras García. “¿Cómo se beneficiará económicamente Brasil si libera la banda de 6 GHz para Wi-Fi 6?”. Disponible en: https://digitalpolicylaw.com/como-se-beneficiara-economicamente-brasil-si-libera-la-banda-de-6-ghz-para-wi-fi-6/

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